Batallón de San Patricio
- Intervención Norteamerica

- 10 abr 2019
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En 1835, el estado de Texas declaró su Independencia de los Estados Unidos Mexicanos para posteriormente anexarse a los Estados Unidos de América, razón por la cual esta nación continuó su expansión territorial hacia el Sur. México, por su parte, estaba en una clara desventaja, ya que desde su declaración de Independencia en 1810 no había dejado de haber luchas internas en el país. Fue hasta 1846 cuando la conflagración se agravió, pues las tropas norteamericanas se enfrentaron a los hombres del general Anastasio Torrejón, al norte del Río Bravo, para así comenzar con su invasión.
Entre las tropas norteamericanas se encontraban varios inmigrantes de origen europeo, principalmente de Irlanda, quienes dejaron su patria para buscar una vida mejor, pero que al profesar la religión católica se vieron discriminados debido a que los estadounidenses son protestantes. Uno de esos hombres fue el teniente John O’Reiley, quien al ver los abusos por parte de sus compañeros desertó junto con un grupo de hombres y se adentraron más hacia el territorio.
Se dice que a los hombres de John O’Reiley, y aquellos que se anexaron a los mexicanos antes de declararse en guerra, se les perdonó la vida, pero fueron obligados a trabajos forzados y marcados con la letra “D” de desertor en la mejilla. De John O’Reiley, quien fue registrado como Juan Reley al anexarse al Ejército en México, sólo se sabe que falleció en 1860. Desde entonces, la historia del Batallón de San Patricio sigue contándose y se rinde homenaje a estos mal llamados “héroes sin patria”, que el folclor mexicano se ha dedicado a inmortalizar en canciones, monumentos y conmemoraciones como los días 12 de septiembre y 17 de marzo en las cercanías del ex Convento de Churubusco.



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